
“Chile vive una severa crisis hídrica con una sequía histórica, no muy alejado de lo que ocurre en el resto del mundo, donde algunos hablan de que nos estamos secando. El cambio climático y sus consecuencias nos afecta a todos y todas de manera transversal y los lagos Nor-Patagónicos están siendo una de sus víctimas.
No obstante, hoy la mayor amenaza no proviene del cambio climático. Si bien es un desafío al cual debemos adaptarnos, somos nosotros mismos, las personas, quienes producto del crecimiento desmedido estamos afectando no solo la belleza sino el equilibrio mismo de los lagos”.